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Travel-Argentina.ws | Alta Gracia - Córdoba
La ciudad de Alta Gracia se encuentra asentada en la región denominada por sus nativos PARAVACHASCA, vocablo quechua que significa “lugar de vegetación enmarañada”, rodeada por sierras bajas en forma de herradura donde hoy podemos apreciar numerosos cultivo de arandanos. Breve historia de Alta Gracia - Provincia de Córdoba El Valle de Paravachasca estuvo habitado por aborígenes llamados Comechingones. Este pueblo, de naturaleza pacífica, sacaba provecho del ecosistema para la subsistencia; luego de su contacto cultural con los Sanavirones, originarios del norte cordobés, aprendieron el cultivo por regadío, domesticaron las llamas y vicuñas, y practicaron la caza y la pesca. Su nombre, Comechigones, significa “come piedra” o “come tierra”, probablemente en alusión a la forma de sus viviendas de palos y paja, excavadas en las barrancas de los cursos de agua o semienterradas en grutas que hacían en las rocas. Sus obras arquitectónicas perduran hasta hoy, las cuales fueron declaradas Patrimonio Histórico – Cultural de la Humanidad por la UNESCO, el 2 de diciembre de 2000 (ver más sobre cultura hispana y aprender español avanzado). Sus principales construcciones son EL OBRAJE, LA IGLESIA, y LA RESIDENCIA. No han quedado rastros pero sí referencias de LA RANCHERÍA, donde vivían los esclavos negros y los obreros nativos. En 1767 son expulsados los Jesuitas de todas las Misiones en América y Europa, y sus bienes pasan a ser administrados por una JUNTA DE TEMPORALIDADES. Los esclavos son llevados a Córdoba y la Estancia de Alta Gracia queda prácticamente abandonada. Luego la Estancia fue rematada, más tarde hipotecada y pasó a manos de diferentes dueños, hasta 1810 en donde Victorino Rodríguez se la vende al Ex Virrey DON SANTIAGO DE LINIERS Y REMOND, que a su paso por Córdoba decide afincarse y con dinero prestado e hipotecas, compra la Estancia. Producida la Revolución de Mayo, Liniers integra una delegación contrarrevolucionaria que desde Córdoba avanza hacia Buenos Aires. Esta es reprimida y sus jefes, entre ellos Liniers, fueron ejecutados en Cabeza de Tigre, cerca de la actual Cruz Alta. La estancia pasa entonces a manos de los herederos del Virrey, quienes no pueden atenderla ya que eran menores de edad y sus tutores residían en Buenos Aires. Finalmente la subastan en agosto de 1820, y resulta adjudicada a DON JOSÉ MANUEL SOLARES. Poco antes de su muerte y en razón de no tener descendencia,éste define en su testamento su voluntad de crear una Villa, en las proximidades de las Construcciones Jesuitas, que inicia con la donación de parcelas a “los pobres de notoria honradez”, los músicos del culto, autoridades, etc., destinando a tal fin un sector de la propiedad, con una superficie de 79 cuadras, próximas a la huerta y a la Residencia. Vea más información sobre: Inmobiliarias en Cordoba.
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