Lo que hoy conocemos como Villa General Belgrano, en sus comienzos se llamó "Paraje El Sauce". Este pequeño caserío del Valle de Calamuchita habitado por criollos, fue en 1930 el lugar elegido por dos visitantes para comenzar el sueño de forjar un pueblo. Así, Paul Heintze y Jorge Kappuhn compraron algunas tierras para el asentamiento de sus compatriotas. Inmigrantes de origen Alemán, Suizo y Austriaco fueron los primeros en llegar, la excelente gastronomía y hospitalidad se hicieron conocidos y comenzaron a arribar familias de vacaciones.
En 1943 Villa General Belgrano tuvo un importante empuje con la llegada de marineros del acorazado "Graf Spee", quienes se dedicaron a trabajar a la par de los lugareños. Esta capacidad para emprender el esfuerzo común y la naturaleza alegre para reunirse y conservar las tradiciones, se mantiene y fomenta en la actualidad.Villa General Belgrano es un pueblo que alberga gente de diferentes lugares del país y del mundo. Esta pintoresca localidad de las Sierras de Córdoba no solo se destaca por su estilo centroeuropeo y sus encantadores paisajes, sino también, por sus coloridas fiestas y sus excentricas y deliciosas comidas como los exquisitos arandanos, un fruto muy rico y saludable tambien. (vea cultivo de arandanos en las Sierras de Cordoba).
Lugares para visitar en Villa General Belgrano - Provincia de Córdoba
La Cumbrecita: Su fundación se remonta a 1934 cuando un doctor contratado por la empresa Siemens, viaja hasta el lugar a lomo de mula, se enamora del paisaje agreste y sin más, compra 500 hectáreas de terreno, en medio de la nada, y con innumerables obstáculos para transportar cualquier material necesario para construir. La historia sigue en que aquel visionario doctor de impronunciable apellido centroeuropeo (Helmut Cabjolsky), redobla la apuesta y no sólo se limita a comprar la tierra, sino que decide levantar allí un edificio realizado en adobes de barro, que es hoy la construcción más antigua del pueblo y alberga al prestigioso Hotel La Cumbrecita. Así comienza todo, a 1450 metros sobre el nivel del mar, en un paisaje de monte y paja brava. Con el tiempo, las laderas de las montañas fueron cambiando su paisaje agreste por la frescura de los incipientes pinos, que formaron los bosques que alojan este hermoso pueblo. En él se combina el confort de la buena hotelería, que respeta el estilo alpino de las construcciones, con la belleza de sus arroyos y cascadas. Como salida de un cuento de hadas, sus dominios guardan lugares llenos de magia.
Saltos de agua: fuentes naturales en donde arrojar monedas y pronunciar deseos, rincones de un fantástico claroscuro que se genera cuando el sol busca abrirse paso entre la frondosa copa de los árboles. Característica esencial; La Cumbrecita es el único pueblo peatonal del país. Los vehículos esperan afuera, en una amplia y segura playa. Un pequeño puente marca el acceso a las calles empedradas y de tierra. Gracias a la llegada de inmigrantes de diferentes colonias centroeuropeas, la gastronomía que se puede disfrutar en el lugar, es una de las más exquisitas de la provincia. Sabrosos y refinados platos alemanes, manjares de reminiscencias austriacas, truchas obtenidas en sus propios ríos, repostería Suiza, tartas de zarzamora, exquisitas artesanías en chocolate y el sabor que toman los platos cuando se los elaboran con el conocimiento de una receta que nace en la tradición familiar. Guardaencanto hasta en sus partes más ínfimas. Senderos en el bosque nos llevan hasta su pequeña capilla, el agua de su río nos invita a descansar en sus playas. Conjuga su ambiente natural de excepcional hermosura, con la calidad y la calidez de una oferta hotelera y gastronómica de primer nivel.
Lo invitamos a visitar esta maravillosa ciudad y hospedarse en uno de los muchos hoteles en Córdoba.